martes, 11 de octubre de 2011

Tres





Apagaron las luces, mientras nos teníamos uno enfrente del otro y cerramos los ojos confiándonos en lo que íbamos a hacer. Me sentía incomoda al principio. Tomamos nuestras manos para poder comunicarnos entre nosotros. Yo las apreté fuerte y firmes por el hecho de transmitirles confianza y fuerza, que siempre voy a estar para cuando ellos necesiten. Todo lo que transmití volvió y mejor. Llantos en silencio se escuchaban por eso no me contuve. Tuvimos que abrir los ojos para mirarnos a la cara, me dio vergüenza porque no quería que vean mi cara roja por el llanto, pero después no le di importancia. Al mirarlos, no podía mantener la mirada fija y no me contuve. El abrazarlos fue un momento muy fuerte y motivador que no quería que termine. Nos sentamos a hablar del tema y estuvimos entre felicidad y llanto recordándonos como éramos antes y lo que no éramos ahora, pero felices de poder estar juntos en ese momento para poder remediarlo. Al finalizar esto, me sentí más cómoda que nunca y quería seguir con ellos porque me sentía bien.





Yo pienso que Dios SABIA
Que esa dinámica la debimos hacer juntos


No hay comentarios:

Publicar un comentario